lunes, 5 de febrero de 2018

#OrigiReto2018: Para mí eres perfecta, Febrero I

¡Hola soñadores!
Sí, os traigo otro relato.
Últimamente leo poco, poco. Estoy con La venganza de Ramsay de Mia Sheridan, y aunque me está gustando no le estoy dedicando todo el tiempo que me gustaría. No obstante, espero poder traeros reseña prontito.
Mienstras tanto, y estrenando el mes de febrero, os dejo otro relato para el OrigiReto que he titulado "Para mí eres perfecta" y que es súper especial para mí. Espero que os guste y que le deis mucho amor.
¡Contadme qué os ha parecido!
¡Se os quiere!


*********************************************************


Me coloco junto al borde de la carretera, muy cerca del banco donde esperamos al autobús. No estoy muy segura de qué hago aquí. Se suponía que mi prima Mary y yo volveríamos a las doce a casa, pero son más de las dos de la mañana y Mary sigue muy acaramelada con John, su novio desde hace… tres días.
Nunca había visto algo así. Es como ver a dos babosas en pleno acto de cortejo precoito.
Hago un mohín, pero en seguida me siento mal por ello. Tan solo estoy celosa.
Tener los diecisiete ya es un problema si eres un poco antisocial, pero si encima los tienes, vas en silla de ruedas, y ningún chico se acerca a ti… Sí, bueno, me siento bastante patética por ello.
La autocompasión no sirve para nada, aunque me luce bañarme en mi propio sufrimiento.
Agacho la cabeza, alisando la falda del vestido azul marino calado que mamá me compró para la fiesta de fin de curso. Yo me había negado a ir, pero Mary insistió.
Me remuevo en mi silla de ruedas, incómoda. Tengo ganas de volver a casa.
Si he accedido a venir ha sido por mi madre. Ella espera que no me encierre en mí misma debido a mi condición física, pero cuando pasas tanto tiempo sin relacionarte es complicado empezar a ser abierta.
Aunque es todo un reto cumplido el haber ido a la fiesta y haber aguantado como una campeona.
Suspiro, enredando mis dedos una y otra vez, deseando que Mary termine de manosearse con John y el autobús nocturno llegue de una vez por todas.
Oigo el ruido de un motor que se acerca. Echo un vistazo a mi prima, pero ni ella ni su chico reaccionan.
—Charlotte.
Ladeo la cabeza al oír mi nombre.
No sé qué me sorprende más, si que alguien sepa cómo me llamo, o que la persona que lo sabe sea quien es.
—Brad —mi voz delata mi sorpresa. —Hola.
Trago saliva.
Me saluda con la mano desde su coche, sonriéndome todo el rato.
Brad es un año mayor que yo, está en el último curso, y es el chico más guapo de todo el instituto. Incluso, de todo el pueblo.
Quién sabe, posiblemente de toda Nueva Orleans.
Sale del coche ágilmente y frunce el ceño al ver a mi prima con John. Están llenos de paja y no, no se han despegado todavía.
—Parecen muy ocupados.
—Creo que intentan batir un récord.
Me encojo de hombros y él suelta una carcajada, y cuando lo hace yo suspiro fuerte, porque cuando sonríe es todavía más guapo.
Sus ojos azules me observan con ternura cuando se pasa los dedos entre el pelo corto, rubio como el trigo.
—¿Estáis esperando el autobús?
Asiento en silencio. Él se mete las manos en los bolsillos, arrastrando los pies mientras camina en mi dirección.
—Puedo llevaros, yo también voy a casa. Además, será más cómodo para ti, ¿no? Por la silla. Creo que en mi maletero cabe.
Siento cómo mis mejillas se calientan. Apuesto a que estoy más colorada que un tomate.
Voy a decirle que no se moleste, pero en algún momento de mi ensoñación mi prima ha dejado de restregarse con John y habla.
—Eso sería genial, Brad. Gracias.
Él le sonríe vagamente antes de pedirle a John que lo ayude a despejar el maletero.
Que se tome tantas molestias me pone nerviosa.
—Está coladito por ti —susurra mi prima.
La miro como si le hubieran salido cuernos de repente.
—¿Qué dices?
—Lo que oyes.
—Solo está siendo amable.
Me mira con una media sonrisa.
—Charly, siempre te sonríe como un bobo, te mira a hurtadillas cuando no te das cuenta en el instituto. Y no sé si te has fijado, pero Brad no necesita coger esta carretera para volver a su casa…
Lo observo, con el corazón latiendo como loco.
¿Podría ser?
—Bien, chicas. El carromato está listo —anuncia John.
Mary empuja mi silla hasta el asiento del copiloto.
—Brad, ¿te importa ayudarla? Es que esta mañana me he hecho una contractura horrible en el hombro y no podré sujetarla bien.
Abro los ojos, flipando. Ella me guiña un ojo cuando Brad se acerca a mí, sin dudar.
—¿Si te cojo en brazos te haré daño?
Niego con la cabeza, aguantando la respiración.
Oh, Dios.
Me coge con cuidado, pegándome a su pecho. Yo me sujeto a su cuello mientras mi prima y John se llevan mi silla al maletero.
Si el cielo existe…
—Hueles muy bien —susurra.
—Gracias —contesto, totalmente azorada.
Él sonríe otra vez y mil mariposas huyen de mi estómago a conciencia, violentamente y sin medida.
Pasamos el trayecto en silencio.
John es el primero en bajar junto con Mary, que me pide que le diga a sus padres que estará en casa de Lily, su mejor amiga. No me gusta mentir, pero por alguna razón accedo sin echarle la bronca.
Cuando me quedo a solas con Brad siento que me ahogo en un mar de nervios. Seguimos callados hasta que para el coche, justo al final de la carretera que accede a mi casa.
Lo miro dubitativa. Parece tan nervioso como yo, lo cual me es incomprensible.
—¿Puedo preguntarte algo, Charlotte?
Me deshago del nudo de la garganta tragando con fuerza. Imagino que me preguntará sobre mi enfermedad, y es el último tema que me apetece tratar esta noche.
—Claro —le digo muy bajito, resignada.
—¿Te han besado alguna vez?
Giro la cabeza en su dirección con los ojos abiertos de par en par.
—No… Los chicos… los chicos quieren chicas perfectas. Y yo no lo soy.
Le sonrío con tristeza, a la par que nerviosa.
—Los chicos son idiotas —contesta, clavando sus ojos azules en los míos. Se moja los labios, suspirando. —¿Y si te digo que yo estoy deseando besarte desde hace mucho tiempo?
Mi corazón brinca. Lo oigo palpitar en el pecho.
Se acerca, acariciando mis mejillas. Le sonrío torpemente y él me responde de igual forma.
—¿Por qué querrías hacer eso?
Noto su aliento en mis labios.
—Porque para mí eres perfecta, Charlotte. Siempre lo has sido.
Y entonces allí, en la carretera cercana a casa, Brad me besa.

Y sí, me siento perfecta.


© Ailina Shebelle

Este relato está enmarcado en el Reto de escritura de #OrigiReto2018 para el objetivo:
20. Crea un relato que suceda en una carretera durante la noche. 

Podéis consultar las bases y apuntaros para participar en el blog de Stiby o en el de Katty.

© Este relato tiene todos los derechos reservados.

lunes, 29 de enero de 2018

#OrigiReto2018: Locura oscura, Enero II

¡Hola soñadores!
Un día más os traigo otro relato perteneciente al #OrigiReto2018. Este pertenecería al segundo del mes de enero y, como en el anterior, no os quiero decir a qué punto pertenece. Seguro que lo averiguáis enseguida.
Antes de nada quiero pediros disculpas pues los relatos de terror se me dan fatal. No son lo mío, es más, es el género que menos me gusta (tanto para escribir como para leer), así que espero sepáis disculparme si no os morís de miedo al leerme (jajaja). Aunque confieso que si a mí me pasara lo que a la protagonista de mi relato me cagaría en los pantalones (siendo mortalmente directa).
En fin, espero que lo disfrutéis.
¡Allá vamos!

*********************************************************

Corrí a través del pasillo más largo de Hunter Hill, el manicomio más grande de toda Virginia.
Las urgencias estaban a la orden del día; alguien que se ponía excesivamente violento, alguien que se autolesionaba, alguien que montaba alboroto poniendo nerviosos al resto de internos, o alguien que, simplemente, necesitaba asistencia de algún tipo.
Pero aquel día no corría por la urgencia de otra persona.
Corría por mí misma. Por mi supervivencia.
Sentía su presencia en mi espalda cerca, demasiado cerca, pero no miré atrás. No me permití dudar, seguí corriendo incluso cuando el pasillo terminó y pasé por la puerta que daba al amplio hall del sanatorio.
Aquello era… desolador.
Las paredes blancas, impolutas, ahora estaban repletas de sangre. Jessica, la recepcionista, tenía la garganta… Dios santo. Su garganta estaba reventada. Algunos internos también estaban tirados por los suelos en las mismas circunstancias. Los ojos se me llenaron de lágrimas.
Miré en derredor. Supe que quedarme allí era un error tremendo. Haciendo de tripas corazón, me dirigí a la puerta principal, la que me llevaría hasta el parking exterior en el que se encontraba mi coche, pero no llegué muy lejos. La puerta estaba cerrada. Las luces del techo parpadearon, algunas se apagaron, dejando en penumbra los puntos estratégicos para huir.
Estaba rodeada de una total oscuridad salvo por la lámpara de luz blanca que me iluminaba a mí, como si fuera un trofeo que alguien iba a tomar.
Engullida por el terror, corrí hasta donde se suponía que estaba la recepción y encontré una linterna. Después me tragué las lágrimas y me sumergí en otro pasillo.
El miedo me reconcomía, pero eso no me impidió seguir corriendo. Iluminaba con nerviosismo cada esquina con la esperanza de que allí no hubiese nadie.
Sabía perfectamente dónde estaba, y recé por no toparme con ningún interno de aquella sección.
Estaba llegando al comedor cuando, de repente, oí un gemido. Ese sonido era el más normal del mundo en un sitio como Hunter Hill, pero aquella noche se me antojó terrible. Lo ignoré y di varios pasos más, hasta que lo oí de nuevo.
Por inercia me giré, alumbrando al emisor de los gemidos. Llevaba una bata blanca de enfermo, sujeta a la espalda. Estaba descalzo, y de sus muñecas salían chorros de sangre a borbotones. Sus ojos observaban a la nada, desencajados, como siempre lo hacían.
—Joe —susurré, temerosa.
Joe Ferguson era el interno más problemático de Hunter Hill. Tenía esquizofrenia paranoide con brotes de ira frecuentes. Solía atacar a las mujeres, acorralándolas para asustarlas. Solo en dos ocasiones intentó propasarse con dos de ellas. Por suerte había ocurrido en el manicomio y se había podido evitar.
Joe medía metro noventa y pesaba más de lo que yo pesaría en la vida, si decidía atacarme no tendría oportunidad de escapar.
—Joe… —repetí, alejándome todo lo que pude.
Gemido.
Tragué saliva.
—Tranquilo, ¿vale? Todo está bien.
Gemido.
Gemido aún más fuerte.
Y más gemidos, uno tras otro, sin parar.
Me taladraban la mente, desestabilizándome.
Joe… —esta vez mi voz fue una súplica.
Joe paró de gemir, mirándome directamente a los ojos. Abrió la boca durante unos segundos, la saliva se le caía por las comisuras, pero de su boca no salía ni una palabra. Estuve a punto de gritarle cuando, por fin, dijo algo:
—Muerte —murmuró. Temblé cuando repitió con una media sonrisa helada: —Muerte.
—¿Qué?
La respiración se me aceleró, iba a tener un ataque de ansiedad.
—¡MUERTE! —gritó, lanzándose sobre mí.
Grité, cerrando los ojos, esperando el impacto de su cuerpo contra el mío, pero no llegué a sentirlo. Alguien lo apartó de mí, lanzándolo al otro lado del pasillo.
Durante unos segundos no supe qué estaba pasando. La linterna se me había caído al suelo en algún momento y no era capaz de moverme para recogerla.
—Doctora Miller.
Di un respingo. Aquella voz. Aquella voz fue una certeza para mí.
Mi miedo se acentuó.
No iba a salir de allí.
Se puso frente a la luz de la linterna, y entonces pude verle.
—Maxwell… —tartamudeé. —No tienes por qué hacer esto.
Max se acercó sigilosamente, vigilando mis movimientos. Sabía lo rápido que era. Lo inteligente que era. Lo letal que era.
Todos los que eran como él lo eran.
—Kara, te aseguro que tengo que hacerlo.
Tragué el nudo de la garganta.
—Yo te ayudé, Max. Te ayudé.
Soltó una carcajada siniestra.
—No. Me jodiste la vida. Como todos tus colegas —gruñó—, ¿creéis que se puede cambiar la naturaleza vampírica? Apuesto a que has visto mi obra de arte en la recepción.
—Está claro que tú no podías cambiar. Sigues siendo un monstruo.
Maxwell estuvo pegado a mí en un segundo. Me empujó con violencia, golpeándome la cabeza contra la pared.
—¿Un monstruo? —siseó. —¡Erais vosotros los que hacíais experimentos con nuestros cuerpos! Maldita sea, ¡vosotros nos habéis tenido encerrados como si fuéramos animales!
—¡No podíamos liberaros así como así!
—Mi gente llevaba siglos sin alimentarse de humanos.
Presionó su mano en mi garganta, cortándome el aire.
—No… no todos… lo hacían… —intenté decirle.
Me agarró con fuerza justo en el momento en que su cara cambiaba. De un momento a otro su rostro se arrugó asemejándose a la del monstruo que era, sus ojos se enrojecieron y sus colmillos crecieron. Del interior de su garganta surgió un potente gruñido.
Entonces, en un segundo, su rostro volvió a la normalidad.
—Yo no lo hacía —dijo con pesar, y casi pude sentir su tristeza—, pero no me habéis dejado otra opción. Y ahora sabréis lo que es. Lo vais a saber.
—¿Qué quieres decir?
Temblé cuando me agarró de los brazos, acercándome hasta él.
—Sabes muy bien lo que quiero decir.
Sentí sus colmillos perforando mi nuca. El dolor era insoportable.
Intenté zafarme, huir. Pataleé, luché. Le di varios golpes, pero era como golpear a la pared.
Poco a poco sentí que me perdía en mí misma, mis ojos se iban cerrando, el cuerpo me pesaba.
Me estaba quedando sin sangre. Max se la estaba bebiendo toda. Iba a dejarme seca.
Así que, recé para encontrar la paz un segundo antes de abandonarme a mí misma para morir.

Pero nada es tan sencillo, pues un rato después me desperté sudando… y supe que todo había cambiado.


© Ailina Shebelle

Este relato está enmarcado en el Reto de escritura de #OrigiReto2018 para el objetivo:
02. Escribe una historia de terror que suceda en un manicomio. 

Podéis consultar las bases y apuntaros para participar en el blog de Stiby o en el de Katty.

© Este relato tiene todos los derechos reservados.

martes, 16 de enero de 2018

Lectura conjunta de febrero: En Algún Lugar de tu Mente

¡Hola, soñadores!

Este mes de enero está siendo enriquecedor en muchos sentidos. Sobre todo, en lo que se refiere a mi libro En Algún Lugar de tu Mente

Estoy muy agradecida por la buena aceptación que está teniendo. Cada vez es más conocido y gusta más.

Actualmente tengo a cinco soñadores preciosos leyendo la novela, y dado que es un libro ligerito he decidido montar una lectura conjunta para febrero.


Desde el 1 de febrero hasta el 1 de marzo leeremos En Algún Lugar de tu Mente. Para ello, estoy creando un grupo de WhatsApp (en el que no es necesario estar, pero siempre es interesante pues ahí podemos hablar y comentar también, además de que así puedo dirigirme a todos si hay alguna novedad). También he creado el siguiente formulario para aquellos que queráis participar en la lectura conjunta:



Es importante que lo rellenéis de aquí a finales de enero si queréis participar en la lectura conjunta, y que tengáis en cuenta de que voy a facilitaros a todos los que os apuntéis el libro en digital

Siento no poder enviarlo en físico, pero me he apuntado al encuentro Romántica Armilla (en Granada) y necesito ejemplares en papel para el evento. Espero sepáis entenderlo y que os animéis a leerlo pese a ello.

No he establecido fechas concretas de lectura pues no me gusta tanto autoritarismo. Así que, podéis leer a vuestro ritmo, sin prisa, siempre y cuando sea comentando con los hashtags #LCEnAlgúnLugardetuMente y #LecturaDeSoñadores desde el 1 de febrero hasta el 1 de marzo (ambos días incluídos).

De momento, estos son los participantes (iré completando la lista conforme os vayáis apuntando. Si no os véis en la lista avisadme, que a veces tengo el coco loco):

· Gema, blog La Contraportada
· Geo, blog Los libros de Pandora
· Sam, blog Los libros de Pandora
· María ML, blog Leyendo, tejiendo y cocinando en K
· María, blog Krazy Book Obsession
· Rocío Uroz, blog Los secretos de Hereina
· Tania, blog Tania entre libros
· Gema, blog Hilvanando palabras
· Laury, blog De lo real a lo fantástico
· Desi, blog Interpretadoras de letras
· Sarah, blog Dream books and letters
· Marcia, instagram @marbooks

Se agradecerán siempre las reseñas a los que os apetezca hacerlas. Si las hacéis, me ayudaréis mucho etiquetándome en las RRSS, tanto en Twitter (@AilinaShebelle), como en Instagram (@ailinashebelle), como en Facebook (@ailinashebelleautora).

Escribir es toda una aventura, e intentar ocupar un lugar en vuestros corazones es un trabajo muy importante para mí, por ello, si vosotros ponéis vuestro granito de arena haciendo lo anterior os amaré eternamente (¡que no es poco! Jejejeje).

Os dejo aquí la dirección de la página web del libro para que podáis leer la sinopsis, leer reseñas y curiosear todo lo que queráis de él. 

Espero haberos convencido para convertiros en futuros soñadores... ¡animáos a la lectura conjunta!

¡Gracias a todos!

lunes, 15 de enero de 2018

#OrigiReto2018: Grito en la oscuridad, Enero I

¡Hola, soñadores!
Hoy os traigo algo muy especial. Como sabréis muchos de vosotros, me apunté hace poco a un reto creado por Stiby y Katty llamado #OrigiReto2018, que consiste en escribir uno o dos ejercicios de escritura cada mes, basándonos en las 24 ideas que nos dan a desarrollar.
Me pareció una idea muy original, sin contar con el hecho de que me obligaba a escribir historias de distintos géneros saliendo de mi zona de confort (el tema romántico).
Y a eso vengo, a dejaros mi primer relato del mes. Más abajo diré a cuál de los 24 ejercicios pertenece, antes quiero que lo leáis y me digáis qué os parece...
¡Aquí os lo dejo!

*********************************************************

Kara se despertó sudando.
Sudaba a mares, pero también tenía frío. Deseaba dejar de tiritar, pero le era imposible. Su piel quemaba y, al mismo tiempo, se sentía fría como el hielo.
 Abrió los ojos poco a poco.
Al principio todo a su alrededor estaba borroso, no era capaz de aclarar su vista. Se puso nerviosa, moviendo los brazos con desesperación, buscando algo, alguien. Lo que fuera.
“¿Dónde estoy?”, se preguntó.
—¿Dónde estoy? —repitió, en un susurro ahogado.
Sintió las lágrimas saladas empapando sus mejillas, llegando hasta su boca. Por alguna razón que no pudo entender en ese momento, le recordaron que seguía viva.
Lloró mientras su vista se adaptaba a la oscuridad. Era extraño lo claro que lo veía todo pese a no haber ni una sola luz. Era tal la claridad con la que veía que se asustó.
No recordaba nada. No sabía cómo había llegado a donde quisiera que estuviera, y tampoco recordaba qué estaba haciendo antes de despertar. No tenía constancia de sí misma antes de ese instante. Era como si le hubieran borrado los recuerdos.
¿Cómo podía ser?
Sollozó, cogiendo aire con fuerza. Entonces, lo olió. El olor era tan fuerte que se quedó inmóvil. 
Apretó los puños, moviendo los ojos en dirección al olor tan característico: metálico, dulce, potente. 
“Sangre”.
Sangre fresca. Sangre que estaba derramándose violentamente sobre el suelo, muy cerca de ella.
Debería haber gritado. Debería haberse sentido horrorizada por la idea de tener a alguien desangrándose, pero la idea no le parecía tan horrible.
En un abrir y cerrar de ojos estaba sobre el hombre que yacía inconsciente. Siendo doctora tendría que estar socorriéndolo como fuera, pero estaba más interesada en el pulso débil de la vena del cuello, en el goteo constante cayendo en el suelo, en la sed que sentía.
¿Qué estaba haciendo? ¿Por qué pensaba en aquellas cosas?
Siempre quiso ser médico, desde que tuvo uso de razón. Salvar vidas era la razón de su existencia, ayudar a los demás era lo que daba sentido a su vida, sin embargo, ahora… tan solo quería rasgarle la vena del cuello a aquel desconocido y dejarlo seco.
Se giró, enfadada consigo misma, confundida por su comportamiento.
—¿Qué me está pasando? —murmuró, asustada, cuando notó cómo sus colmillos se alargaban y la sed le taladraba el pecho, haciéndola salivar.
Las ansias eran fuertes. Suplicó por poder aguantar las ganas de beber de aquel tipo, y aunque quería controlarse, su sed podía más que ese control por el que rezaba.
“Bebe”, le dijo una voz interior. “Bebe, y déjalo seco”.
—¡No! —gritó.
El hombre gimió, moviéndose vagamente, captando su atención. Estaba muy débil debido a la pérdida de sangre, pero estaba vivo. Lo que le provocó un frenesí extraño.
Gruñó de puro gozo.
Que estuviera vivo la incitaba aún más a atacarlo, como si aquel hecho despertase una parte de ella que estaba enterrada. Como si ella fuera un león hambriento y aquel hombre una suculenta presa.
Sin pensarlo, se acercó nuevamente a él. Lo olisqueó, impactada de sí misma, pues lo hizo con una familiaridad pasmosa, como si supiera de manera natural qué debía hacer y cómo.
Oyó su respiración desigual, el latido aminorando por momentos. La sangre corriendo por sus venas…
Se mareó, estaba exhausta.
Los colmillos volvieron a crecer, esta vez mucho más, y su mente se nubló.
De un momento a otro, ya no era la Doctora Kara Miller. Se sentía ella, sí, pero al mismo tiempo no. Se había convertido en otra cosa. En una fiera. En una cazadora.
En alguien invencible.
Así se sentía.
Y cuando agarró por el cuello a aquel hombre y le perforó con sus colmillos la piel se dejó ir.
El sabor metálico de la sangre al principio fue desagradable, aunque no lo suficiente como para que Kara quisiera parar. Volvió a gruñir cuando el sabor pasó a ser dulce, suave. Exquisito.
Bebió. Bebió hasta que se sintió llena, satisfecha. Bebió hasta que dejó de oír los latidos del corazón del pobre infeliz que yacía en sus brazos. Bebió hasta que su mente volvió a la normalidad, hasta que fue consciente de lo que había hecho.
Bebió hasta que, con un grito ahogado, se dio cuenta de que había matado a aquel hombre, de que era una asesina.
De que era un vampiro.

© Ailina Shebelle

Este relato está enmarcado en el Reto de escritura de #OrigiReto2018 para el objetivo:
04. Escribe un relato en el que el protagonista se convierta en un asesino. 

Podéis consultar las bases y apuntaros para participar en el blog de Stiby o en el de Katty.

© Este relato tiene todos los derechos reservados.

viernes, 12 de enero de 2018

Reseña: "El silencio bajo el agua", de Brittainy C. Cherry

Sí, no estáis imaginando nada: ESTOY PUBLICANDO UNA RESEÑA. Y no una cualquiera, la primera de 2018. De Brittainy C. Cherry, nada menos.

Como podréis recordar, he tenido un bloqueo lector muy importante. Digo muy, porque han pasado varios meses hasta que he logrado coger un libro con ganas. Y sabía que esta novela provocaría eso en mí.

Lo intenté a más no poder con El día que dejó de nevar en Alaska, de Alice Kellen, y aunque me parecía precioso, creo que no era el momento de leerlo. No descarto, para nada, retomarlo, pero todavía no.

Sin mucho más, vamos con la reseña.


Serie de los Elementos:
El aire que respira | El fuego que nos une | El silencio bajo el agua



Maggie perdió la voz al presenciar cómo un hombre ahogaba a una mujer en un lago. Tenía solo diez años, y necesitó mucho tiempo y la ayuda de su mejor amigo, Brooks, para superarlo. Brooks y Maggie se enamoraron y en la adolescencia empezaron una relación. Años más tarde, es Maggie quien debe ayudar a Brooks a recuperarse de un accidente en un barco: es la única capaz de acabar con la oscuridad que domina la vida de él y lograr que recupere las ganas de vivir.


Maggie es una niña jovial, parlanchina y soñadora. Desde que conoce a Brooks está convencida de que se casarán, de hecho, lo tiene todo previsto, pese a que a él ella no le atrae nada. O eso piensa.

Brooks detesta a Maggie, ¿cómo puede pensar esa niña loca que se casarán? ¡Incluso le dice qué corbata debe llevar para el día de su boda! No, no. Él se niega rotundamente, hasta que la besa. Y le gusta. Claro que le gusta, y todas esas cosas que tanto odiaba de Maggie se convierten en las más bonitas.

Cuando Maggie se adentra en el bosque esperando a Brooks para el ensayo de su boda, no sabrá lo que realmente le espera allí.

Lo que ve, lo que vive, la hundirá en un mar profundo de silencio del que le costará mucho salir... y no solo se ahogará ella. Arrastrará, inevitablemente, a todos los que la quieren.

Tómate todo el tiempo que necesites, pero yo quería decírtelo, porque cuando quieres a alguien, creo que tienes que gritarlo, de lo contrario, el amor que guardas en el pecho se hace un poco pesado.

Me he marcado una resinopsis, y no me gusta repetirme, pero era necesario. Era necesario que os contase cómo surge el amor de dos niños, amor que puede perdurar en el tiempo frente a las adversidades, frente a la vida misma.


El silencio bajo el agua es una historia de amor, pero también de amistad. De superación y angustia. Y la autora lo ha vuelto a hacer, me ha atrapado con su pluma, su poesía, su maestría para volcar los sentimientos en cada página.

Maggie May es, de todas las protagonistas de la Serie de los Elementos, la que más me ha gustado junto a Alyssa, de El fuego que nos une. Me he identificado con ella por muchas cosas, pero sobre todo por esa esperanza que no deja de tener pese a sus miedos. Su pequeña gran lista de cosas por hacer, es tan yo que me he emocionado del todo.

Lo que importa son los nombres que te pones a ti misma cuando estás a solas.

Brooks... bueno, ¿qué puedo decir de él? La música forma parte de su alma, así lo demuestra enseñándole a Maggie mil canciones, mientras la ayuda a seguir adelante, mientras intenta recuperar su voz perdida, de forma incondicional, incluso cuando se siente rechazado.

Los secundarios son increíbles, y con Brittainy C. Cherry nunca sabes si odiar o no del todo a un personaje. Me ha pasado con Cheryl, hermana de Maggie, que al principio me hubiera gustado abofetearla para después quererla a tope. Con la madre un tanto de lo mismo, pero me he puesto en su pellejo, me he metido en su corazón y he entendido que su miedo y su culpa podían más con ella que casi cualquier cosa.

Otros, como el padre de Maggie o la señora Boone me han enamorado, por sus personalidades, por su forma de actuar. Y no me olvido de los integrantes de The Crooks, el grupo que forma Brooks con sus amigos y que logra saltar a la fama: Calvin (hermano de Maggie y Cheryl), Rudolph y Oliver.

Nota: en este libro se hace referencia al grupo Romeo's Quest, que los fans incondicionales de C. Cherry recordarán que era el grupo de Daniel, el prota de Querido señor Daniels.

El libro me ha impresionado mucho, sobre todo porque comienza con los protagonistas siendo niños y termina con un epílogo en el que ambos tienen treinta y ocho años. Así que, imaginad. Puede sonar agotador, pero nada de eso. Gracias al transcurso de los años los conocemos profundamente, siendo testigos del amor que comparten. 

El mundo sigue girando porque existen tus latidos.

A diferencia de los anteriores, El silencio bajo el agua carece de escenas de sexo. No es algo importante, pero la autora me tiene acostumbrada a sus escenas de sexo poéticas y electrizantes. Las he echado de menos.

En resumen, esta novela ha calado hondo en mí de una forma tan personal que he logrado leerlo en menos de cuatro días, lo cual es un logro después de la temporada que me he pasado. Ha sido un soplo de aire fresco pese a la dura historia que contiene, pero me ha hecho reír, llorar (sí, en serio, llorar, ¡a mí!), sentir a tope. Una novela repleta de frases para destacar, que si me pusiera a ponerlas todas no terminaba nunca...

Estoy deseando que publiquen el cuarto libro de esta serie que, os recuerdo, se puede leer de manera independiente pues ningún libro tiene nada que ver con los otros.

Os lo recomiendo mucho, muchísimo, mis pequeños soñadores.

¡Os quiero!

Ailina Shebelle

martes, 2 de enero de 2018

Ganadores del "Habemus sorteo"

¡Feliz año, mis amores!

¿Cómo se presenta el 2018? El mío con muchas esperanzas y expectativas. También con decisiones y propósitos que tengo la intención de cumplir, y que pronto os contaré, pero hoy no.

Hoy vengo a... PUBLICAR LOS GANADORES del sorteo que monté por motivo de mis dos añitos por estos lares a mediados/finales de diciembre y que terminó el día 31.



Sin muchos más preámbulos, vamos a ver quiénes son las afortunadas...

Resultado de imagen de gif morderse las uñas

Para el sorteo nacional que llevaba incluido 3 libros (En algún lugar de tu mente, de Ailina Shebelle (es decir, yo), Working girl, de Shana Gray, y el último de Los chicos del Calendario, de Candela Ríos), junto con 1 taza promocional de mi libro y 1 espejo de bolso de Los chicos del Calendario...


Y para el sorteo internacional que incluía tres libros en digital (En algún lugar de tu mente, Tiempo de lobos, de Elena Garquin, y Kyland, de Mia Sheridan)...


¡¡Enhorabuena a las ganadoras!!

Resultado de imagen de gif confeti

AVISO IMPORTANTE: las ganadoras tienen 24h para responder al correo que les envío para avisarlas de que han ganado. Si mañana, a las 14:00, no lo han hecho se elegirá nuevo ganador del sorteo correspondiente (nacional o internacional).

Se os quiere 

lunes, 11 de diciembre de 2017

Habemus sorteo

¡Hola mis amores!

Sí, LO SÉ, no he cumplido con mis expectativas del mes anterior (vais a tener que perdonarme). Hace ya casi 3 meses que no leo nada en condiciones (y no lo digo por los libros en sí, sino por mí) y de verdad que intento cambiarlo, pero estoy en un momento un poco raro. Sí, sigo en ese punto, por desgracia.

El caso es que le he estado dando muchas vueltas, no tengo el ánimo ni la fuerza interior que tenía hace unos meses, pero quiero recuperar esa ilusión de alguna forma, ¿y cómo quiero empezar con ello? Pues lanzando un sorteo.


Uno de los principales motivos es que el 21 de diciembre hará dos años que llegué a este mundillo. Empecé sin saber muy bien dónde me metía, pero poco a poco le fui cogiendo el gustillo y la cosa ha ido para adelante. Este paréntesis bloguero en el que estoy es el primero que he tenido en la trayectoria, pero soy positiva. Espero volver pronto a coger un libro detrás de otro y devorarlo para pasar al siguiente. No sabéis las ganas que tengo.

Y de libros quiero hablaros, concretamente del mío, En Algún lugar de tu Mente. Estoy distribuyéndolo por diferentes librerías de Murcia, tengo pendiente hacer una presentación (todavía tengo que pensar dónde y cómo) y, además, me apetecía hacer un sorteo con él. Así que, a eso voy.

Desde hoy, 11 de diciembre, hasta el 31 de diciembre:


SORTEO NACIONAL: un único ganador podrá conseguir un ejemplar firmado en papel más una taza promocional diseñada con mucho amor. También incluyo en el pack un ejemplar de Working Girl de Shana Grey, y el último de Los chicos del calendario de Candela Ríos (con un espejo de bolso especial del libro).

a Rafflecopter giveaway

SORTEO INTERNACIONAL: me gustaría regalaros todo lo anterior, pero me es imposible, así que habrá un ganador que obtenga mi libro en digital dedicado, y dos libros más en digital: Tiempo de lobos de Elena Garquin, y Kyland de Mia Sheridan.

a Rafflecopter giveaway

Los ganadores/as del sorteo se harán públicos el día 2 de enero.

Espero que tengáis mucha suerte, ¡ojalá muchos os apuntéis!

Gracias de antemano, ¡os quiero!