martes, 8 de agosto de 2017

Vacaciones de verano

¡Hola mis cuquinos!

Bueno, aquí estoy para despedirme (pero no para siempre). Me voy de vacaciones, por lo que estaré un par de semanas muy desconectada del blog. Seguiré pululando por las redes sociales, eso sí, y leeré un montón. De hecho, en estos días quiero cargarme el Kindle para no quedarme sin suministros literarios.

Volveré con las pilas cargadas y con alguna que otra idea para el blog


¿Qué voy a hacer estas vacaciones?

Mi intención es centrarme un poquito más en la novela que estoy escribiendo, por lo que espero tener noticias frescas a la vuelta sobre ella.
Como pasaré un par de semanas en la playa intentaré ir algún día a la biblioteca. Posiblemente pruebe a escribir allí, pues en casa habrá mucha gente y por desgracia no tengo un lugar para escribir sin interrupciones.

 
 
Haré algo de ejercicio y daré paseitos por la playa, que eso siempre recarga.

Espero encontraros por aquí a la vuelta. Por mi parte, os echaré de menos.

¡Pasadlo bien, amorcitos! Se os quiere

martes, 1 de agosto de 2017

Reseña: "Mi dulce amor", de Cheryl St. John



Annie Sweetwater no era como las otras chicas. Todos se lo habían repetido durante toda su vida. Todos, excepto Luke Carpenter, que nunca había dejado que la cojera de Annie le impidiera ver lo que realmente era: toda una mujer llena de sueños, deseos y esperanzas para el futuro… un futuro con él.
Luke no podía ni recordar cuándo había empezado a amarla. Para la familia de Annie, ella siempre había sido una muñeca de porcelana en una silla de ruedas. Para Luke, siempre había sido la dulce Annie, inteligente y con un corazón tan grande como el cielo infinito del Salvaje Oeste. Y lo arriesgaría todo para hacerla su mujer.


Sí, lo sé. Esa portada que véis no es muy actual que digamos. Ni siquiera puede decirse que atraiga demasiado, ¿verdad? De hecho, es la típica de los libros que vuestras abuelas tenían en sus bibliotecas personales (al menos, en la de la mía). 

Confieso que este tipo de portadas suele echarme para atrás. No por nada, sino porque estos libros suelen ser azucaradamente románticos, y sí, este no es una excepción. Pero hay algo en él que llamó mi atención, y es la sinopsis.

Annie es una muchacha que vive sobreprotegida por sus padres y su hermano mayor. A sus diecinueve años sigue vistiendo con ropa desfasada y vestidos repletos de volantes que la hacen parecer la muñeca de porcelana que su madre quiere que sea.

Pese a que puede andar con dificultad, su madre se niega en rotundo a que se levante de su silla de ruedas o a que haga algo más que observar y volverse prácticamente invisible. Pero Luke Carpenter (*suspiritos*) no ve a Annie como la niña frágil e incapaz que todos piensan que es.

A través de la novedad del amor, Annie descubrirá que no solo es una mujer como cualquier otra, sino que es capaz de muchas cosas que pensaba que no podría hacer nunca.


La novela es cortita y se lee en un suspiro. Ambientaba en 1888, la historia de amor de Luke y Annie discurre en un escenario precioso, lleno de montañas y caballos. Muy americano, por cierto. Cheryl St. John no se pierde en descripciones, pero te pinta las cosas de tal manera que no es difícil coger ritmo en la historia.

Annie me ha parecido un personaje valiente. El hecho de enfrentar a su familia para que no solo acepten su amor por Luke, sino a ella misma, es lo que más me ha gustado. Tiene tantos sueños y tantas ganas de evolucionar que no se rinde ante nada. Aunque ha habido cierto momento en el que me he enfadado con ella a rabiar y se ha notado que la autora necesitaba algo de acción.

Luke es tan dulce y cariñoso, dispuesto a todo por ella desde el primer momento, que su forma de infundirle valor me ha conquistado. ¡Qué pocos hombres quedan como Luke Carpenter, chicas! Atento, dispuesto, orgulloso sin llegar a pecar, fiel, trabajador y guapísimo, ¿se puede pedir algo más? Yo creo que no.

Los secundarios han sido geniales. Incluso Mildred, la madre de Annie, cuyo carácter me ha puesto un humor de mil demonios por su manera de infravalorar a su hija para, después, resarcirse. Burdell, su hermano mayor, también me ha enfadado en más de una ocasión, así como su padre, Eldon.Sin embargo, otros me han caído bien desde el primer momento, desde su prima Charmaine (que me recuerda al nombre de un Pokémon) hasta su cuñada Diana.

No os voy a mentir, la historia no es gran cosa. Es una bonita historia de amor, y punto. No tiene un nudo argumental de vértigo, ni siquiera pasa nada realmente interesante hasta casi al final, pero para echar el rato ahora en verano es casi perfecto.

De hecho, el único pero que le pongo a esta novela es precisamente la falta de acción. En todos los sentidos. Aunque cabe recordar que es una historia romántica de época, además de que, según parece, es una novela del puro estilo de la editorial.

Quisiera mencionar también el hecho de que su protagonista sea discapacitada. Recordad lo mucho que me interesa este punto, pues por desgracia las protagonistas de este tipo no abundan en la literatura, cosa que me disgusta. Annie es toda una luchadora, y si no tenemos en cuenta la época, es una mujer que se atreve a todo pese a sus limitaciones físicas, y eso la convierte en una protagonista de categoría.

   -A veces siento como si estuviese nadando contra corriente mientras que el resto de peces va en la otra dirección. Es como si fuese el único que pelea contra el agua, y es una batalla perdida. Los demás me dicen: ¿por qué no te dejas llevar? Y yo también me lo pregunto a veces a mí misma. Pero es que me moriría. Me moriría si tengo que pudrirme en esa silla y dejar que me traten como a una inválida durante el resto de mi vida.

En resumen, si os gustan las novelas de época románticas, cortitas y necesitáis desconectar, este libro es una gran opción.

¿Lo conocíais? ¡Os espero en los comentarios!

Posdata: no os derritáis por el calor.

Ailina Shebelle

martes, 25 de julio de 2017

Reseña: "Tiempo de lobos", de Elena Garquin


Un lobo solitario en busca de algo que dé sentido a su vida.
Una mujer que no puede ni quiere olvidar.
Obligada a casarse con el hombre al que más odia y del que ha jurado vengarse, Munia ve cómo se desvanece toda su ira cuando Hernán, más conocido como el Lobo Gris, decide que ella será para él más que un simple objeto de deseo. Su ternura, su constancia, incluso su honor, serán puestos a los pies de su esposa con tal de que ella acceda a mirarlo con otros ojos.
Munia y Hernán deberán luchar por su futuro al amparo de una guerra que no cesa, de los engaños de aquellos a los que el Lobo Gris ha jurado proteger, de las ambiciones disfrazadas de lealtades y de un pasado que vuelve para emponzoñar su presente.
¿Terminará venciendo este amor a pesar de todos los obstáculos que tendrá que superar?

 

¡Hola cuquinos! Aquí estamos otra vez. Aunque tengo reseñas pendientes y guardadas de otros libros, he querido darle prioridad a este pues, como muchos sabéis, es una de las novedades de la editorial Pàmies (bajo el sello de Phoebe romántica).

Más abajo veréis la reseña del anterior de la serie, Tiempo de promesas, cuya historia me gustó, pero esta SIN DUDA me ha conquistado.

Munia y Hernán son tal para cual, aunque les va a costar un poquito adaptarse el uno al otro. Sobre todo a ella, que está dispuesta a odiarlo. 

¿Qué os puedo decir de esta joya? Que te engancha, te atrapa. Desde que la editorial me mandó el libro (¡muchísimas gracias Phoebe!) no he podido parar de leer. Me lo hubiera terminado mucho antes de no ser por la semana de locos que he llevado. Necesitaba engancharme así a una novela, y esta ha cumplido ciertamente su misión. ¡Y menudo prólogo, señores!

Tiempo de lobos lo tiene todo: amor, sexo, intriga, suspense, Historia... ¡un completo genial!
Pero a ver, dejadme que os hable de los protagonistas...

Munia es muy tozuda. Me ha costado empatizar con ella, pues el odio que le tiene a Hernán puede estar justificado por el tema de su hermano Odón, pero es que aun así no la entiendo. Odón era de lo peor, un ogro, vamos. Ella misma nos relata cosas que, si soy yo, acabaría odiándolo por muy hermano mío que sea. Sin embargo, se pasa todo el rato erre que erre... MUY MAL, Munia.

Hernán me ha encantado. El pobre trae un pasado turbio, pero está dispuesto a todo por ella. Me ha gustado su forma de amarla (aunque no sea correspondido), de protegerla, de incluso respetarla como lo hace. He sentido mucha pena cada vez que alguien cercano lo traicionaba. Demasiado bueno es nuestro lobo. Si os soy sincera, en el primer libro hubo partes de él que no me convencieron, pero ahora, después de leer su historia, solo puedo decir que es un amor y que cualquier duda que pudiera tener de él se ha evaporado.
   -Con mis bienes te proveeré -comenzó con voz solemne-. Con mi cuerpo te honraré. Con la fuerza de mi espada te protegerée...
<<Y con mi corazón te amaré>>.
En este libro creo que hay más escenas de sexo que en el anterior, pero están tan cuidadas y bien escritas que se te pondrán los pelos de punta.


La trama es muy ligera y llevadera. La historia se sitúa en los años 920 y 921, cuando tuvo lugar la batalla de Valdejunquera contra Abderramán III. Como en el anterior libro, los datos históricos son mencionados, y aunque Hernán y sus hombres combaten en esta batalla, no es algo que ocupe mucho en la trama. 
Eso sí, Elena Garquin relata tan bien todo que parece que estés allí mientras lees. Su pluma es cuidada, adaptada a la época pero sin resultar cargante. Muy fácil de leer. Estoy enganchadísima a sus libros, por lo que seguiré muy atenta a todo lo que publique.

Con respecto a los secundarios, me he quedado con ganas de saber más de Féliz y Rosaura, así como de Nuño. Ya sabréis por qué si leéis el libro. 
Además, tenemos al malo malísimo, Fadrique de Segura, al que querrás estrellar en cada página.

La edición solo está en ditigal, al menos de momento. Algunos lectores han pedido su edición en papel, pero no sé si será posible. Por mi parte, no me molesta leer en el ebook aunque no sea lo mismo, ¡así que no tengo queja!

Poco más puedo deciros, solo que le déis una oportunidad y conozcáis al lobo gris y a su vascona, porque sin duda os conquistarán tanto como a mí.

¿Conocíais este libro? ¿Lo habéis leído?

¡Contadme!

Ailina Shebelle

martes, 18 de julio de 2017

Reseña: "Tiempo de promesas" de Elena Garquin

Tiempo de promesas | Tiempo de lobos

Año 917.

Las continuas batallas contra los musulmanes asolan los nacientes reinos cristianos. Martín Ruiz de Vega, guerrero al servicio del rey Ordoño, decide aspirar a algo más, por mucho que su situación militar le depare suculentas e inesperadas recompensas. Cansado de tanto derramamiento de sangre, solo desea formar una familia y llevar una vida tranquila. Pero la persona elegida por él, la única con quien ansía hacerlo está fuera de su alcance.

Jimena de Medina es una doncella tan inocente como hermosa, cuya memoria se ha visto seriamente afectada tras presenciar el asesinato de su padre, ocurrido años atrás. Desde entonces vive protegida por sus hermanos, esperando el momento de cumplir con los designios del rey, que la ha entregado en matrimonio a un poderoso conde castellano.

Ahora, una misión que le es encomendada al guerrero con el único fin de perjudicarle acabará por convertirse en el mejor viaje de las vidas de Martín y Jimena, provocando una cadena de acontecimientos que pondrán sus corazones a prueba de olvidadas promesas de sangre…

¡Hola cuquinos!

Sé que dije que mi próxima lectura sería el libro del hermano gemelo de Aquerón, Styxx (de la saga Cazadores oscuros), pero desde que vi la noticia de la publicación en ebook de Tiempo de lobos me puse manos a la obra y decidí leer el libro protagonista de hoy. Lo tenía en mi lista de pendientes desde hace tiempo, ya que he descubierto el gusto por las novelas románticas históricas, así que ¿qué mejor momento?

Así también, celebro que (¡¡¡POR FIN, POR FIN!!!) colaboro con la editorial encargada de la publicación de Tiempo de promesas, Phoebe romántica (Pàmies). Los libros de esta editorial no solo me encantan, sino que ME CHIFLAN, así que es todo un notición para mí.

Sin más novedades, paso a contaros mi opinión sobre esta joyita.

¿Sabéis esa "llamada" que os da un libro cuando lo véis? Sentís que os mira, os observa, os habla y os grita "LÉEME". Pues bien, eso sentía yo con Tiempo de promesas. No me preguntéis porqué, pero así es. La portada es chula, confieso que no es eso realmente lo que me atrajo desde el primer momento, sino más bien su interior. Su sinopsis. 

Jimena de Medina está prometida a Odón de Montoya, un conde con mucha ambición y mala uva. Ella es la pequeña de cuatro hermanos que sufre una amnesia relacionada con la muerte de su padre desde que tenía 10 años. Las pesadillas la rondan, intentando completar esa parte de su recuerdo borroso que permanece en la oscuridad. Hasta que conoce a Matín Ruiz de Vega, un espadero con una misión muy simple: llevarla hasta su prometido desde Laciana hasta el codado de Trabada. O eso creen todos. Porque Martín tiene otros planes, y no se dará por vencido hasta que los lleve a cabo.

Elena Garquin escribe con una soltura que te atrapa desde el minuto cero. Te guste más o menos la Historia al final caes rendido a su desparpajo y su pluma. Para mí ha sido la primera vez que leo una de sus novelas, pero no será la última. Con el lenguaje coloquial de la época, nos muestra el aplastante patriarcado antiguo, en el que el hombre mandaba y las mujeres acataban. Aunque lo que me gusta en este caso es que las mujeres protagonistas siempre acaben siendo rebeldes, haciéndose notar, con fuertes personalidades.

A través de los escasos recuerdos de Jimena, podemos ir descubriendo poco a poco qué pasó realmente la fatídica noche en que su padre fue asesinado, mientras asistimos al profundo enamoramiento de los protagonistas.

La narración corre a cargo de una tercera persona, por lo que podemos conocer de primera mano qué piensa cada personaje, salvo en los recuerdos de Jimena, que aunque sigue siendo una tercera persona la narradora, se centra más en ella.

Martín me ha parecido tan auténtico que es imposible no quererle. Frente a lo dominante y protector que es con Jimena, descubrimos en él un hombre íntegro y cariñoso, incapaz de hacerle daño pese a su fuerte carácter y totalmente volcado en conseguir que la doncella lo ame.


La autora ha sabido confundirme en más de una ocasión, por lo que me he llevado más de una sorpresa con él. 

   -¿Tienes debilidades? -volvió a susurrar Jimena, al parecer divertida por lo que estaba consiguiendo.
  -No sabes cuántas. -Con una sonrisa malévola, él hizo que sus labios se rozaran apenas-. Quise besarte en cuanto te vi. Algo de lo que no pienso arrepentirme. Nunca lo haré.

Jimena es la dulzura personificada. Inocente hasta no decir basta. Es la viva imagen de las jóvenes de aquella época que sabían poco o nada del sexo y que defendían a capa y espada su virtud. Pese a todo, me ha gustado su carácter orgulloso y peleón, pues es lo que le da personalidad.

De entre los secundarios, destaco a Rosaura, una pequeña que os robará el corazón, así como a Ansur y Sabina, la pareja que más me ha hecho sonreír en toda la historia (sin contar a los protas, por supuesto). No me olvido de Hernán, el hermano mayor de Jimena, porque él también me ha dado alguna que otra sorpresa, sobre todo al final, y sé que me dará más en Tiempo de lobos, donde es el protagonista.

Martín detuvo la carreta y se asomó. Como era de esperar, Jimena apartó la cara en cuanto le vio.
   -Sabina, ¿tu señora tiene frío? -preguntó.
   -Pues no sabría...
   -Sabina, dile que no soy tan frágil como para no poder soportarlo -respondió Jimena, adelantándose a la sierva..
   -Sabina, explica a tu señora que no he preguntado por la rapidez de su lengua, sino por el estado de su persona -apostilló Martín, tendiéndole su capa-. Toma, dásela.

La ambientación es fabulosa. Sin entrar mucho en detalles innecesarios, la autora te teletransporta al escenario sin esfuerzo. La lucha contra los musulmanes no es lo importante de la novela, pues no ahonda mucho en ello, cosa que no me desagrada. La Historia me gusta, pero no quiero una lección si me dispongo a leer una novela romántica. Las cosas como son.

Estamos frente a un romance con alguna que otra escena de sexo (AVISO A NAVEGANTES, porque luego leo cosas como "lo que no me gusta del libro son las escenas de sexo"), y un malo malísimo al que he odiado y compadecido a partes CASI iguales. Le he odiado más, obvio, porque vaya con el chaval...

En cuanto a la edición, pese a que la he tenido en mis manos, el libro finalmente lo he leído en digital. Nada y menos puedo contaros, salvo que lo poco que la he palpado en papel es bastante manejable, tal y como nos tiene acostumbrados la editorial.

En resumen, si os gustan las novelas históricas románticas, con muuuucha tensión sexual y muuuuuuchas sorpresas, no podéis perderos ésta. ¡Os conquistará!

¿La habéis leído, cuquinos? ¡Contadme!

Ailina Shebelle

viernes, 30 de junio de 2017

Reseña: "Aquerón" de Sherrilyn Kenyon


El acero más fuerte se forja en las llamas del infierno. Fue el primer Cazador Oscuro. Ahora es el líder indiscutible de todos ellos. No responde ante nadie y sus órdenes son acatadas al momento. Es poderoso, enigmático, inaccesible. Una leyenda entre las leyendas. Ha luchado por la supervivencia de la humanidad al tiempo que ocultaba celosamente sus orígenes y su tormentoso pasado...Esta es una historia que comenzó hace once mil años, cuando una diosa escondió a su primogénito entre los humanos. Esta es la historia de Aquerón.
 

Todo buen amante y fan de los Cazadores Oscuros conoce a Aquerón Partenopaeo. Poco o nada se conocía de este personaje hasta que Sherrilyn Kenyon nos sorprendió con el libro dedicado al gran líder de la saga hace ya unos años.

El valor que hay que tener para leer esta novela es flipante (para mí esta es la tercera vez que leo el libro ENTERO), porque sus más de 800 páginas están repletas de sufrimiento. Y es que Aquerón, antes de ser un Dios, fue un humano cuya vida estuvo marcada por el dolor.

Violado, humillado, traicionado y rechazado por todo aquel que ponía un ojo sobre él, pasa sus 21 años de humano en una espiral de horror. Incluso once mil años después y ya siendo el Dios de la Destrucción y jefe de los Cazadores, todavía arrastra la sombra de lo que fue.

La novela se divide en dos partes bien diferenciadas.

En la primera parte conocemos el pasado de Aquerón. Los dioses atlantes son conscientes del poder que ostenta y no pueden permitir que su madre, Apollimia, lo deje vivir, así que ella decide mandarlo al plano humano, depositándolo en el vientre de la reina de Didimos con la esperanza de ser criado como un príncipe heredero... Error.

   -Entonces se llamará Aquerón, como el río de la aflicción. Al igual que el curso del río del Inframundo, su viaje será oscuro, largo e imperecedero. Tendrá el don de dar la vida y de quitarla. Caminará solo y abandonado... siempre buscando benevolencia, pero encontrando únicamente crueldad. -La curandera bajó la mirada hacia el niño que tenía entre las manos y murmuró la verdad que lo perseguiría durante el resto de su existencia-: Que los dioses se apiaden de ti, pequeñín. Porque nadie más lo hará.

Menuda retaíla, ¿verdad? Esto lo resume todo.

De la mano de los diarios de Ryssa (hermana mayor de Aquerón y de su gemelo, Estigio/Styxx/Stig) conoceremos los horrores que el pobre sufre desde la tierna edad de ocho años, cuando su tío Estes (TE ODIO, PÚDRETE EN EL INFIERNO) se lo lleva a la Atlántida... No quiero entrar en detalles, pues no quiero destripar nada, pero seguro que podéis haceros una idea de lo que tiene que soportar. Bueno, no. No podéis haceros una idea a menos que leáis el libro.

Es curioso cómo la autora se recrea en el infortunio del protagonista, sin darle tregua en toooodo lo que dura esta parte. A veces resultaba demasiado insoportable porque, bueno, puede llegar a ser excesivo, y por mal que me pese creo que Sherrilyn podría haber hecho más corto el libro sin necesidad de tremendo drama. Sin embargo, hay algo en su lectura que no te permite dejarlo (como siempre con sus libros, vaya), sin contar el hecho de que te inunda una imperiosa NECESIDAD de encontrar el final feliz para el pobre chaval...

Una vez terminan los diarios de Ryssa, el narrador pasa a ser una tercera persona, relatando el momento en que Artemisa (la mala pécora pelirroja) y Aquerón se conocen.

Si no supiéramos lo que la "diosa foca" (como Simi la llama) va a resultar ser una hija de **** con él, podríamos pensar que realmente tiene algo de humanidad en el momento en que empieza su amistad. Sin embargo, debido al estatus de Aquerón, la diosa no permitirá que nadie conozca su relación con él, y la cosa se pondrá muy... muy fea.

La segunda parte es el estilo puro de las antiguas novelas de la saga (y aquí es cuando disfruto como una enana). El humor característico que Sherrilyn Kenyon les da a sus personajes vuelve con fuerza, haciendo que las últimas 400 páginas sean muuuuy llevaderas y divertidas.

Aquerón me sorprendió en su momento y lo sigue haciendo ahora. Que alguien que lo ha pasado tan sumamente mal durante tantísimos siglos sea como es él es digno de admiración. Después de las perrerrías que sufre, esperaba encontrarme a alguien más distante e inaccesible, pero lo cierto es que, pese a su forma recelosa de ocultar qué fue y a qué tuvo que dedicarse, te das cuenta de que en realidad Aquerón es solo un hombre/Dios que se pasa cada latido pidiendo algo de cariño.



Leal, bondadoso, cariñoso y PRECIOSO, así es él. Sin más. Y menos mal que llega Soteria Kafieri para demostrárselo.

Que puedas hacerlo no significa que debas hacerlo.

Soteria es bastante jovencita para ser profesora. A sus veinte años ya es una erudita en su campo, aunque el hecho de que haya pasado su vida junto a su familia buscando la Atlántida y empapándose de historia tiene mucho que ver. Conocer a Aquerón la hará tirarse de los pelos al principio, pues no empiezan con buen pie, pero después es otro cantar.

Esta mujer será la primera que no solo lo vea como un simple hombre, sino que aceptará su pasado y su presente con normalidad, haciéndole ver que puede confiar en ella ciegamente.

Creo que hablo en nombre de todos los fans cuando digo que es la compañera perfecta para él. Su forma de cuidarlo y quererlo, ofreciéndole todo lo que tiene sin dudarlo la convierte en la indiscutible merecedora de su corazón. Y del nuestro.

¿Qué puedo decir? Me es imposible poner peros a las historias de Kenyon. Es la reina de las reinas. La historia de Aquerón me dejó marcada la primera vez. Es imposible salir sin cicatrices en el alma después de leer su vida tormentosa.

Podría hablar del resto de personajes, pero dado que voy a ponerme a releer (SÍ, habéis leído bien) el libro de su gemelo, Styxx, os menciono que este personaje es detestable en este libro y que deberíais prestarle mucha atención a sus intervenciones. Y no digo más, que no quiero spoilearos.

Con Ryssa también es importante ser observador, pues a
quí es un trocito de pan dulce que lo único que busca es el bienestar de Aquerón, pero... en fin. Me callo.

La edición es muy cómoda. Es de tapa blanda, cosa que agradezco porque si tuviera que cargar con este libro siendo de tapa dura me da algo. Además, es más cómodo para leer donde sea (al menos para mí, claro). Tanto la portada de éste como la de su gemelo creo que son las más chulas de toda la saga.

En conclusión: Aquerón es, con diferencia, uno de los libros más duros que he leído en toda mi vida, pero también de los pocos en los que me he encontrado a un personaje tan completo, radiante e increíble. Conocer a Aquerón es una aventura, así que, si te gustan los Cazadores oscuros, la Atlántida, los dioses griegos y las historias de amor... no te pierdas esta joyita. Eso sí, prepárate que vienen curvas.

¿La habéis leído? ¡Contadme en los comentarios!

¡Os quiero, cuquinos!

Ailina Shebelle

jueves, 29 de junio de 2017

Reseña: "Nunca digas siempre", de Jennifer L. Armentrout



Ella aprendió que el silencio era su mejor arma.
Él juró que siempre la protegería.
Ambos comparten un terrible pasado, que los llevó a forjar un vínculo indestructible. O eso creían ellos. Porque sus caminos se separaron abruptamente hace cuatro años.
Mallory y Rider llevan todo ese tiempo tratando de superar las terribles experiencias vividas en un hogar de acogida. Intentando construir un futuro. Tratando de olvidar. Pero ahora, justo cuando creían estar dejando el pasado atrás, Mallory y Rider acaban de reencontrarse en el instituto y descubren que el intenso vínculo de infancia sigue ahí… al igual que la heridas. Enfrentados a la fuerza de sus sentimientos, Mallory y Rider deben decidir si seguir aferrados a las mismas armas que les ayudaron en el pasado o arriesgarse a construir algo nuevo en un futuro incierto.


Algunos autores no sé cómo lo hacen, pero todo lo que escriben lo convierten en pequeñas joyas. No he leído mucho de Jennifer L. Armentrout pero, lo que conozco de ella me encanta. Nunca digas siempre está en lo más alto de lo más alto, y eso que aún me queda mucho por leer de esta mujer.

Cuando tienes mucho que decir pero tu voz no sale, ¿qué puedes hacer? ¿Qué haces si el miedo te oprime y no te deja ser quien eres? Diréis: es complicado. Lo es, y sino que se lo digan a Mallory, una chica de diecisiete años que ha vivido cosas feas, cosas espantosas. Cosas tan horribles que le han hecho perder su voz.

Podría haberle dicho que a mí ese <<por ahora>> me parecía suficiente. Que nadie sabía lo que le deparaba el futuro. Que el <<para siempre>> podían arrebatárnoslo de las manos en cualquier momento.

Vivir en una casa de acogida no es fácil, pero hacerlo en una en la que los malos tratos abundan debe ser terrorífico. Mallory pasa una década en una casa así junto con Rider, hasta que pasa algo que marcará un antes y un después en la vida de ambos.

Cuatro años después de aquel fatídico día, Mallory tiene una vida mucho mejor. Vive con Carl y Rosa, una pareja de médicos que la adoptó y que le han dado todo el amor y apoyo que debió tener siempre. También tiene una mejor amiga, Ainsley, con la que también le cuesta hablar pero que representa un gran apoyo a lo largo de su historia.

Tantos pasos hacia adelante ha dado que decide que ya es hora de dejar las clases en casa. Aunque le da un miedo terrible, Mallory se arma de valor y asiste por primera vez al instituto sin tener idea de lo que encontrará allí.

Pese a que se ha pasado todos esos años pensando que nunca volvía a ver a Rider, el destino los une de nuevo en la clase de Expresión oral. Imaginad el shock de ambos cuando se reconocen.

Leer este libro es asistir a una transformación palpable de un personaje que logra superar todos sus miedos, poco a poco, pasito a pasito, mirando al futuro pero sin olvidar el pasado. Y es que el pasado les persigue tanto a Rider como Mallory, pero ni los más fuertes lo son tanto ni los más débiles lloran todo el tiempo.


La voz de Mallory habla alta y clara en cada una de las páginas de Nunca digas siempre. Ella es la que nos narra todo aquello que no es capaz de decir en voz alta, y conocerla me ha llegado al corazón. Su fuerza de voluntad es inmensa. Aunque no lo quiera admitir, Mallory no deja de intentar relacionarse, de intentar "ser normal" como ella misma dice en más de una ocasión. Me ha gustado el cambio tan palpable que ha tenido en las más de 500 páginas que tiene el libro (que se me han pasado volando, en serio). 

   -Sé que te mereces algo mejor, pero yo quiero ser mejor. Quiero serlo por ti. -Bajó la voz al detenerse delante de mí-. Por eso quiero preguntarte una cosa.
Noté un aleteo en el pecho y en el estómago. Le miré a los ojos, casi sin respirar.
   -¿Qué cosa?
Un músculo vibró en su mandíbula y su pecho se hinchó brúscamente.
   -¿Puedo besarte?

Rider es... bueno. Cuando digo que ni el más fuerte lo es tanto claramente me refiero a él. Quiere tantísimo a Mallory que es obvio que siempre se interpondrá entre ella y el dolor, físico o psíquico, da igual. Él está dispuesto a recibir cada golpe por ella. Lo que le pase a él está de más. Tanto es así, que se olvida de quererse, de valorarse, de ver que él también importa. Que él también es real. Me ha enamorado por todo lo que él es, pero sobre todo, por la manera en que ve a Mallory

Por desgracia, la historia tiene cosas que se escapan de la ficción. La desigualdad, (el hecho de que vivas en un barrio u otro condicionará las expectativas que tengan de ti, porque por más que nos pese esto es cierto y es injusto), la realidad que viven muchos niños tanto en casas de acogida como en los centros de acogida, (no todo es color de rosa. Hay niños que crecerán sin el calor y el cariño de unos padres y eso condicionará su futuro. Cuando no sea algo peor, como lo que vemos en este libro), o el cómo una experiencia traumática puede romperte hasta tal punto que dejes de sentir que vales algo. Todo esto es tan duro, tan injusto y tan doloroso que parece imposible que estas cosas pasen. Pero pasan, y Jennifer L. Armentrout ha tenido una manera maravillosa de abrirnos un poquito más los ojos. 

Como siempre, su pluma es fantástica. Cercana, directa y preciosa, sin ser empalagosa, creando escenas que me han llegado al alma, que me han hecho reír, morirme de la emoción, o entristecerme (me cuesta mucho llorar con las películas o los libros, pero si fuera capaz habría llorado con este).

¿Os hablo de los secundarios? Porque EN SERIO, son geniales. Jayden y su sentido del humor, intentando ligarse a cada chica con la que se tropieza. Lo nombro primero a él, por mil razones que ya conoceréis si leéis el libro. Hector, hermano de Jayden, tan irresistible como Rider, con ese acento puertorriqueño. Ainsley, dicharachera a más no poder y gran consejera de nuestra protagonista (de la que me encantaría que hubiera historia junto con Hector porque, seamos sinceros: aquí hay tomate). Carl y Rosa, como padres o mejor, PADRES, así en mayúscula, porque son geniales. 

   -[...] Ser real puede doler. Que te quieran puede doler. En eso... en eso consiste estar vivo, y lo contrario es inimaginable.

Puede que penséis que más de 500 páginas es demasiado, pero os aseguro que mientras lees no te das cuenta de que van pasando.

Me va a costar mucho engancharme a otro libro después de haber leído este, porque es de esas historias que te dejan huella.

En serio cuquinos, tenéis que darle una oportunidad a esta increíble novela, porque os va a hacer sentir a tope.

En conclusión, Nunca digas siempre es una historia en el que el primer amor, el pasado, el futuro y la superación de los miedos no os dejará indiferentes.

¿Y vosotros, la habéis leído ya? ¿Qué os ha parecido?

¡Mil besos!

Ailina Shebelle

jueves, 22 de junio de 2017

Dirty Dancing 1987 vs Dirty Dancing 2017

Hola cuquinos. Sé que no acostumbro a escribir este tipo de entradas, pero la ocasión lo merece...


Menudo título, ¿verdad? Y os voy a hacer un spoiler: la nueva versión no es, ni de lejos, tan buena como la primera.

Empiezo fuerte, pero es que he esperado tooooooda la noche para escribir esta reseña/crítica/desahogo. Éramos muchos los que veíamos anoche en MTV la llamada Dirty Dancing La Serie (compuesta de 3 capítulos que televisaron seguidos desde las 22:00 pm). La puse emocionadísima porque bueno, ya sabéis ¡¡¡ES DIRTY DANCING!!! Una de las películas que marcaron mi infancia, que ponían al menos una vez al año y me dejaban frente a la televisión cada vez que escuchaba el mítico Be my baby de The Ronettes.



Pues bien, la cosa promete (?), o al menos te hace pegarte un poquito más a la tele. Vemos a una Baby ya no tan niña (o eso le hacen parecer por el peinado y el maquillaje...), que va a asistir al musical de Dirty Dancing. La vemos entre el público y de repente todo es como en la anterior versión. O casi.

Aquí empieza todo.

Abigail Breslin (Pequeña Miss Sunshine) parecía una buena opción como protagonista. Es una niña con una imagen muy tierna, que no se parece en nada físicamente a Jennifer Grey, cosa que me gustó. Además, tiene una variedad de gestos en la cara más amplio que ella, así que con eso ya estaba contenta. El problema viene cuando se pone a bailar. Al principio parece una tabla, patosa y descoordinada, tal como debe ser, ¿no? Pero es que después tampoco tiene mucha gracia para moverse...

Lo que me lleva al nuevo Johnny, o lo que es lo mismo Colt Prattes. Que seamos sinceros, el chico baila de lujo (aunque en la película pueda demostrarlo vagamente), pero su interpretación es tan plana que él y Abigail tienen cero química durante todo lo que dura la mini serie.

Forzados casi desde que comparten el primer plano, y sin conexión mientras bailan, o se miran, o se hablan. Una pena, porque si ellos no cuajan el film se va al garete.

¿El resto del elenco? Menudo fallo. Garrafal. Si los protagonistas son el agua y el aceite qué decir de los nuevo padres de Baby... Se han sacado de la manga unos problemas conyugales que no tienen fuste alguno, sin mencionar que el señor Houseman de 1987 (interpretado por Jerry Orbach) era mucho más comedido, callado y correcto. El nuevo, interpretado por Bruce Greenwood, dice demasiado lo que piensa. Y no me malinterpretéis, pero me gustaba esa imagen de padre serio, inaccesible para el resto pero cercano con Baby y que hablaba con la mirada.

Ni siquiera la presencia de Debra Messing, que me encanta, ayuda en el cóctel. Su papel de ama de casa harta de ser ignorada por su marido no me cuadra. Y quizá debería, porque esta versión de Marjorie Houseman es más directa, tiene claro lo que quiere y no está dispuesta a conformarse.

Incluso Lisa, la hermana de Baby, interpretada esta vez por Sarah Hyland (Modern Family), destaca por no ser tan limitada intelectualmente como lo era en 1987.  Es más, en esta ocasión Lisa se fijará en el joven pianista afroamericano e incluso harán un dueto al final.

Los mensajes feministas, así como la igualdad frente al racismo es uno de los mensajes que destacan con fuerza, ya que en la versión de 1987 no era tan palpable y el público podía pasar por alto ciertos detalles.

Esto tampoco logra corregir el destrozo.

La adaptación es demasiado ortopédica, me mata que los protagonistas no tengan nada de química, sin contar que ella parece un pollito que acaba de salir del cascarón y él intenta hacer su papel de chico malo pero no... NO. No le sale, vaya.



Mi pregunta, una y otra vez, es: ¿quién hizo el casting? ¿Quién escribió este guión? ¿Por qué? En serio... ¿POR QUÉ? Porque si la nueva "profundización" de los personajes es mala, no quiero hablaros del final. Vosotros diréis: "El final de Dirty Dancing es perfecto, ¿qué le pasa al final?", y yo os contesto: "¡JA!".


Sí, el final de 1987 te hace sonreír y querer ponerte a bailar, irte a un complejo como el Kellerman y enamorarte de tu propio Johnny Castle. Joder, sí, es PERFECTO. Pero el final de 2017 te hará perder los nervios y apagar la televisión de una patada. Cuanto menos.

Solo os diré eso, porque el epílogo que se han sacado de la manga es un verdadero DESPROPÓSITO para cualquier fan de la película.

¡Ah! ¿Y os he dicho que en esta versión los actores cantan? Pues sip. Y no solo eso, sino que han añadido canciones que, en mi opinión, solo remarcan lo limitado que está el film.

Lo siento, pero no.

NO.

Porque encima cantan mirándose a la cara y en vez de ver pasión, amor y furor ves "Oh mierda, ¿dónde me he metido?", sobre todo en Abigail, que parece más asustada que un conejo entre lobos.


Dios santo, no paro de recordar ese epílogo.

¿¿¿POR QUÉ???


En definitiva, Dirty Dancing La Serie es... lo peor que he podido ver en mucho tiempo. La intención podría ser buena pero el resultado es un desastre. Flaco favor nos han hecho a los fans.

Creo que está bastante claro con qué versión me quedo ¿no?

Siento la extensión de la entrada, pero me he quedado en la gloria.

¡Hasta la próxima, cuquinos!